viernes, 10 de agosto de 2012

ANTIGUO HOSPITAL DE JORNALEROS

La Glorieta de Cuatro Caminos se encuentra ubicada en la zona norte de Madrid. El nombre proviene de haber sido un cruce de caminos: Camino de Francia, actual calle de Bravo Murillo, camino de Aceiteros actual Avenida Reina Victoria, el Paseo de Santa Engracia que fue trazado en 1859 y el paseo de Ronda actual  calle de Raimundo Fernández Villaverde.
El edificio que traemos a estas páginas, es posiblemente uno de los edificios  que junto al antiguo Palacio de Comunicaciones, más destaca en la arquitectura madrileña, pero que al quedar fuera de las rutas turísticas, pasa desapercibido al gran público.

Antiguo Hospital de Jornaleros en la actualidad
A mediados del Siglo XIX, estos terrenos no eran más que un descampado con escasas viviendas al quedar fuera del Plan Castro del Ensanche de Madrid.
La Glorieta fue el punto de entrada a Madrid de las aguas canalizadas del Canal de Isabel II. En 1902 se decide denominar a la glorieta, Plaza de Bravo Murillo, en 1917 se la denomina como glorieta de Joaquín Ruiz, en 1931 como Glorieta del Catorce de Abril, pasando a denominarse Glorieta de Cuatro Caminos en el año 1940.

Glorieta de Joaquín Ruiz antes de 1920, la fuente procedía de la Puerta del Sol
         La necesidad de atender gratuitamente a los jornaleros enfermos de la provincia y ante la falta de recursos públicos, llevó a Dolores Romero y Arano, viuda del empresario ferretero Francisco Curiel y Blasi a crear en el año 1906 un Hospital que paliase los problemas de asistencia médica. Para llevar a cabo  su proyecto, crea una sociedad benéfica dedicada a la consagración de San Francisco de Paula.
Para la construcción del Hospital, Dolores Romero solicita a los arquitectos Antonio Palacios y Joaquín Otamendi el diseño del mismo. El Hospital se construirá en una gran manzana casi cuadrada, ubicado en las afueras de Madrid, propiedad de la viuda. El terreno se encontraba en Maudes, un barrio cercano al Hipódromo de la Castellana. La  entrada a la capilla se haría por el Paseo de la Ronda, actual calle de Raimundo Fernández Villaverde.

Hospital de Jornaleros año 1913, cruce de las calles Maudes y Alenza
Antes de analizar las características mas destacadas del Antiguo Hospital de Jornaleros, creemos oportuno conocer un poco a sus creadores para entender el diseño del nuevo edificio.

Entrada del edificio por Maudes
Antonio Palacios nace en O Porriño provincia de Pontevedra en el año 1874. Su familia materna era propietaria de unas canteras de granito en Galicia, es de suponer que esta circunstancia influyó a la hora de elegir la piedra para la construcción de sus edificios. Estudió arquitectura en Madrid y su primer proyecto en la capital fue el Palacio de Comunicaciones, en colaboración con Joaquín Otamendi Machimbarrena.
Antonio Palacios era considerado como una persona sencilla, amable y religiosa nunca tubo apego al dinero y tenía una gran capacidad imaginativa.
Su sencillez contrasta con los calificativos que recibían sus obras a las que se las describía como brutalistas y desproporcionadas, por sus concepciones arquitectónicas y por el tratamiento que otorgaba a los materiales de construcción.
Casi toda su vida la pasó en su modesta casa de El Plantío en Madrid, donde falleció en el año 1945, casi ciego y olvidado, acompañado de su esposa Adela Ramírez. Fue enterrado en la Sacramental de San Lorenzo de El Escorial y en 1976 sus restos se trasladaron a O Porriño.
En Madrid, sus construcciones más importantes serán el Palacio de Comunicaciones, el Hospital de Jornaleros de Maudes, el Banco del Río de la Plata y el Círculo de Bellas Artes. En Galicia, el Teatro Rosalía de Castro en Vigo, el Ayuntamiento de O Porriño en Pontevedra, el Templo Votivo del Mar en Panxón Pontevedra y la Iglesia de la Veracruz de O Carballino en Pontevedra.
Para Antonio Palacios, todo edificio era imprescindible que se integrase en el entorno en donde se pretendía ubicar. Viajó constantemente para conocer la arquitectura nacional, fue un activo defensor de la conservación de arquitecturas gallegas desconocidas. Defendía firmemente su afirmación de que nuestro pasado sigue siendo nuestro futuro.
El escaso desarrollo tecnológico de la época y la preocupación del arquitecto por la artesanía y los oficios tradicionales, le llevaron a definir un estilo basado en el proceso constructivo artesanal y a colocar la piedra directamente, sin desbastar ni ornamentar.
Para Antonio Palacios, la piedra era esencial para reconocer la grandiosidad de un edificio, defendía el empleo de los materiales locales y su reutilización, como apuesta por la identidad de los pueblos y para el saneamiento económico de las obras.

Paseo de Ronda año 1916, el Hospital ya está terminado y la zona urbanizada

Raimundo Fernandez Villaverde, antiguo Paseo de Ronda
           Los Otamendi son una familia de ingenieros y arquitectos formada por cuatro hermanos: Joaquín, Miguel, Julián y José María, quien junto a Julián creó en 1918 la Urbanizadora Metropolitana, adquiriendo terrenos en la zona de Cuatro Caminos, lugar al que ya llegaba el Metro, construido por su hermano Miguel. En 1936 Julián y José María fundan la Inmobiliaria Metropolitana y construyen el edificio Lope de Vega en la recién inaugurada Gran Vía. Posteriormente las actuaciones inmobiliarias de importancia se producen en el entorno de la Plaza de España, donde levantarán el Edificio España, rascacielos de 28 pisos realizado con estructura de hormigón armado. Al año siguiente superaron su anterior reto al construir la Torre de Madrid, con 30 pisos, que le convertían en el más alto de España en su tiempo.
Joaquín Otamendi Machimbarrena, nació en San Sebastián en 1875 y fallecido en Madrid el 11 de junio de 1960.
Contribuyó con sus numerosas edificaciones a dar carácter moderno a Madrid, donde ganó, junto con Antonio Palacios y el ingeniero Ángel Chueca el concurso abierto para la construcción del Palacio de Comunicaciones en la plaza de Cibeles.
Entre 1908 y 1919 Joaquín Otamendi y Antonio Palacios llevan a cabo la construcción del Hospital de Jornaleros de Madrid y en 1918 realizan la sede del Banco Río de la Plata, luego propiedad del Banco Central y desde 2006 sede del Instituto Cervantes.
Participó con sus hermanos en la construcción de los dos edificios más emblemáticos de la Plaza de España. Como arquitecto conservador de la Dirección General de Correos y Telégrafos, construyó diversos edificios dedicados a este servicio entre los que destaca el edificio de Correos y Telégrafos de La Coruña.
No cabe duda de que Dolores Romero Arano, tenía claro quien eran los mejores arquitectos para llevar a cabo su proyecto para levantar el Hospital

Aprovechando la amplitud del espacio, la luz y los vientos saludables de la zona, Palacios y Otamendi diseñan un edificio basado en el modelo de las cárceles españolas y en el esquema tradicional de los hospitales del siglo XVI. El Hospital queda constituido por cuatro naves dispuestas en aspa que giran en torno a un patio con una fuente en el centro, este diseño posibilitaba la iluminación, ventilación y se reducían los recorridos. El Hospital quedaba rodeado por un muro.


Distribución en planta del Hospital de Jornaleros
En la memoria constructiva se definen cinco tipos diferentes de piedra a utilizar para la construcción: La caliza, el granito, la pizarra, el mármol y la piedra silícea.
En el edificio, todas las piezas pétreas que constituyen el plano principal de las distintas fachadas y los diversos elementos de las mismas, salvo las balaustradas, se realizan en piedra caliza. El muro perimetral y los diversos muros de mampostería de los jardines, están construidos también con piedra caliza. La piedra utilizada procedía de las canteras situadas en las proximidades de Morata de Tajuña, que junto con las canteras de Colmenar de Oreja, han suministrado piedra para gran número de edificios de Madrid.

Caliza, granito, pizarra y mármol algunos de los materiales empleados en el Hospital
Los paramentos del edificio se construyen a base de piedras con acabado tosco de las superficies vistas y almohadillado en las superficies de contacto entre piedras, con este sistema de construcción se abarataban en gran medida los materiales.
El granito se empleó para las columnas y escaleras. El granito procedía de la Sierra de Guadarrama, concretamente de las canteras del Berrocal. En las proximidades de Bustarviejo.
La pizarra, solo fue empleada en la cubierta de la iglesia, posiblemente de procedencia gallega debido al amor de Palacios por su tierra y sus recursos naturales.
El mármol se utilizó en los alféizares de la fachada a la calle Maudes y portada principal de la iglesia. El mármol sin poder confirmar, posiblemente procedía de las minas de Macael en Almería.
Para los cimientos, se empleó hormigón de piedra de sílex extraído en la zona de Vicálvaro.
Si observamos la parte superior del edificio, localizaremos paneles cerámicos, que recorren el nivel superior de las fachadas en todo su perímetro, y un mosaico de azulejos, que revisten las enjutas en los arcos de las fachadas.


Detalle de los mosaicos del Hospital
Los paneles cerámicos están constituidos por azulejos denominados gota de agua de muy diversos colores, enmarcados por un cordón en altorrelieve con una pieza semiesférica en sus esquinas. Palacios, también utilizó esta técnica en la decoración de las fuentes.
Las piezas originales fueron elaboradas por Daniel Zuloaga en San Juan de los Caballeros en la provincia de Segovia, empleando las arcillas rojas de la zona, ricas en óxidos de hierro. Para la restauración del edificio, se utilizaron cerámicas en la localidad de Humanes utilizando barro de Valdemorillo.
La técnica del mosaico de azulejos, fue difundida en España por Gaudí, y consiste en utilizar fragmentos de azulejos cortados irregularmente. Palacios para ahorrar en materiales como era su costumbre, empleó piezas sobrantes de las cerámicas interiores.


Detalle de los azulejos gota de agua
El objetivo del Hospital era alojar todos los servicios correspondientes a un hospital de jornaleros, para 150 camas, en que éstos recibirían la medicación y cuidados necesarios desde su ingreso hasta su completa recuperación.
El Hospital incluía la iglesia y dependencias de la comunidad, el pabellón médico-administrativo y de servicios generales, los cuatro pabellones de enfermos con sus anejos, el pabellón de aislamiento, la sala de reconocimiento y pequeñas operaciones, las galerías de comunicación y escalera, y el depósito de cadáveres y autopsias.
Los patios y jardines hacían del conjunto un lugar agradable, lo que aportaba unos reconfortantes efectos terapéuticos en los enfermos. A los patios se añaden las galerías de comunicación completamente abiertas, con objeto de favorecer la ventilación.
Finaliza su construcción en 1916, entrando en funcionamiento en 1917 administrado por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. En 1918 recibe el premio del Ayuntamiento y en 1924 la administración del Hospital se adjudica a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul.

Antiguo Hospital de Jornaleros

El Hospital es incautado por las Milicias Populares el verano de 1936 para cubrir las necesidades sanitarias de la guerra civil. Durante la contienda, recibe el nombre de Sanatorio de Milicias Populares y funciona como hospital de sangre. En 1939 se convierte en Hospital Militar de Urgencias, debido a la destrucción del hospital de Carabanchel.
En los sesenta comienza el declive del Hospital, cerrándose en 1970 ante la imposibilidad de la fundación para su reactivación, y comienza entonces inexorablemente su decadencia y abandono.
El abandono convirtió el inmueble en un almacén de chatarreros y lugar donde se refugiaban los marginados. Esta situación provocó su rápido deterioro. En el Plan de Reforma Interior del Antiguo Ensanche de 1972, el Hospital es catalogado como edificio o conjunto arquitectónico a conservar, acogiendo su primera protección como Bien Cultural y Arquitectónico.
En 1974 el patronato de la fundación declara que no dispone de medios económicos para la rehabilitación, defendiendo que al estar declarado Bien de Interés Arquitectónico no podía ser vendido ni derruido. En 1976, la Dirección General de Patrimonio incoa un expediente para declarar el edificio Monumento Histórico Artístico.


Patio central antes y después de la restauración
Se suceden varios expedientes a favor y en contra de la conservación del edificio hasta que en el año 1979 es declarado Monumento Histórico Artístico de carácter nacional imposibilitando su demolición. Con el lema “Salvad Maudes”, surge una fuerte movilización vecinal, que apoya la conservación del inmueble.
La Comunidad de Madrid compra en 1984 el inmueble por 234 millones de pesetas, para la instalación de la nueva Consejería de Política Territorial de la Comunidad de Madrid. La iglesia y sus dependencias quedaron excluidas de la compra y hoy en día siguen perteneciendo a la fundación.
Se acometen las obras de rehabilitación y restauración del edificio para su nueva configuración como sede administrativa. Las intervenciones cuidaron los aspectos originales más representativos, se respetó el contorno del edificio, la unión espacial de las antiguas salas de enfermos y su relación con galerías y jardines.


El antiguo Hospital en proceso de restauración
La rehabilitación del conjunto es llevada a cabo por un equipo de expertos dirigido por Fernando de Castro López Villarino. Las labores para rescatar el conjunto, fueron de diversa índole. Por un lado la contaminación atmosférica del tráfico viario de la zona, así como del incremento de la actividad industrial, causaron el deterioro de las piedras.
El 23 de septiembre de 1986 se produce la reapertura del edificio como Consejería de Política Territorial de la Comunidad Autónoma de Madrid, posteriormente dedicado a ser lugar para la Consejería de Obras Públicas, Urbanismo y Transporte. La rehabilitación del edificio superó el doble del coste de compra. Ya en el año 1997 el conjunto fue incluido en el catálogo de edificios protegidos con el grado de protección especial en el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid, de esta forma se salvaba de posibles reformas que afectaran a sus valores históricos y artísticos.
Las labores de conservación no acabaron en estas fechas, ha sido necesarias labores de limpieza de fachadas a lo largo de los años para conservar el edificio y que finalizaron en 2008.

Detalles de las vidrieras de la cúpula de la iglesia
Desde sus inicios el Hospital disponía de una Iglesia aneja. Por orden expresa de la viuda Dolores Romero Arano, Palacios diseña una Iglesia en el interior del recinto. Se accede a la misma por el Paseo de Ronda actual Raimundo Fernández Villaverde.
Destacan las vidrieras policromas de la capilla, elaboradas por la prestigiosa casa Maumejean.

Como ya hemos indicado, el antiguo Hospital de Jornaleros, se construyo en las inmediaciones de Maudes que fue una aldea madrileña, perteneciente al municipio de Chamartín de la Rosa. Estaba localizada en las proximidades del solar que ocupan en la actualidad los Nuevos  Ministerios.

Colonia Maudes finales de los años 60 del pasado Siglo

Al Sur del Hospital, estuvo la colonia de casas baratas de Maudes, construida en los primeros años de la década de los treinta entre Raimundo Fernández Villaverde, Alenza, Maudes y Alonso Cano. Eran edificaciones de tres plantas, con jardín  y calles interiores para una cooperativa de Ayudantes de Ingeniería y Arquitectura. Desapareció en fases sucesivas en los años setenta y ochenta para levantar los edificios Géminis.


Cartel publicitario de la colonia
Si observamos el cartel publicitario de la Colonia, todavía la Glorieta de Cuatro Caminos se denominaba Glorieta de 14 de Abril.
Si pensamos que el tema de la especulación del suelo es un tema de nuestros día estamos muy equivocados, recordar que la Inmobiliaria Metropolitana había adquirido terrenos en la zona del actual Cuatro Caminos en los arrabales de Madrid, pero ojo, la primera Línea de Metro llegó a Cuatro Caminos en 1919.
Para llevar a cabo la construcción de la primera línea de Metro, el 24 de enero de 1917 se creó con un capital de diez millones de pesetas la  Compañía Metropolitano Alfonso XIII.

En 1919 la Compañía Urbanizadora Metropolitana, propietaria asimismo, del Ferrocarril Metropolitano de Madrid, planificó una operación urbanística de claro carácter especulativo que consiguió del Ayuntamiento el permiso de sobrepasar las alturas máximas contempladas en las ordenanzas del Plan Castro, debido a su situación limítrofe. En la zona se comenzaron a edificar bloques de viviendas de hasta 25 metros.
Uno de los emblemas de la Compañía Urbanizadora Metropolitana en la zona, fue la construcción entre 1919 y 1923, de una serie de bloques denominados Titanic, en memoria del famoso buque hundido en 1912.

Construcción de los Titanic, a la derecha las cocheras de Metro y al fondo la Glorieta.
Esta versión  del Titanic la componen una gran mole de diez casas conocida bajo el mismo nombre e inspirada en el poderoso perfil de aquel navío. A 35 metros de altura, los áticos de sus diez casas de once plantas imitan a las chimeneas del trasatlántico y la manzana toda comparte con aquel enorme buque su majestuoso porte, desplegado a lo largo de una línea de cornisa de más de 200 metros, sobre la avenida de la Reina Victoria.
Como si se tratara del famoso buque, el Titanic madrileño, no ha podido resistir intacto el paso de los años. Ya ha desaparecido su famosa sala de baile que se encontraba en el centro de la manzana. Tenía 32 metros en su fachada y contuvo el teatro Roncero y, durante setenta años, el Cine Metropolitano, transformado posteriormente en sala de bodas y banquetes, Lord Winston. La sala, que llegó a tener 1.500 localidades y varios escenarios entre sótano y terraza.


Edificios Titanic en la actualidad
Su derribo fue impugnado por el Colegio Oficial de Arquitectos, que consideraba cualquier modificación de la estructura o la morfología del Titanic una agresión contra la historia de la arquitectura madrileña, pero todo en vano, al igual que el Titanic se elevó majestuoso fruto de una operación especulativa, parte de su estructura sucumbió igualmente ante la especulación del terreno y ahora podemos observar la silueta de un Hotel bastante integrado en el conjunto de los Titanic.


Antigua Colonia de Maudes

Vistas aéreas del antiguo Hospital

Año 1912 la  Glorieta de Cuatro Caminos sin fuente, a la izquierda calle de Bravo Murillo dirección Plaza de Castilla

Raimundo Fernández Villaverde

Actual Glorieta de Cuatro Caminos

 Los que habitualmente pasean ó circulan en coche por la zona, recordaran el scalextric montado en la Glorieta de Cuatro Caminos para dirigir la circulación y que se mantuvo entre los años 1969 y 2005.

Desmontaje del scalextric de C. Caminos año 2004, a la derecha los edificios Titanic










jueves, 2 de agosto de 2012

EL CASINO DE LA REINA

En la ciudad de Madrid, podemos encontrar rincones que pese a su importancia histórica, pasan desapercibidos al gran público. Traemos a estas páginas uno de esos lugares que a pesar de que por sus inmediaciones pasea muchísima gente especialmente los domingos por ser espacio reservado para el Rastro, rara vez, nos paramos a contemplarlo con detenimiento.
Se trata del viejo Casino de la Reina, situado en la confluencia de la calle Embajadores, Glorieta de Embajadores, Ronda de Toledo, Ribera de Curtidores y calle del Casino. La parte de la finca que limita con la Glorieta de Embajadores y la Ronda de Toledo dispone de una magnifica verja de hierro forjado, procedente de los antiguos Jardines del Buen Retiro.
El nombre de Casino, procede de la denominación que en Italia se da a determinadas casas de campo.
Primitivo palacete del Casino de la Reina Museo de Historia
Nuestra historia comienza en abril de 1817, fecha en la que el Ayuntamiento de Madrid, toma la decisión de regalar una finca de recreo en las afueras de Madrid a la reina María Isabel de Braganza por su primer embarazo.
El Ayuntamiento, adquirió la Huerta de Romero, cuyo propietario era Manuel Romero, que había sido ministro de Justicia en los tiempos de José Bonaparte. La finca se había convertido en propiedad de Manuel Romero en 1808, después de haber sido confiscada a los clérigos de la vecina parroquia  de San Cayetano.
El Ayuntamiento consideró que la finca comprada no tenía las dimensiones adecuadas para una reina, así que se adquirieron cuatro nuevas fincas que pertenecían a: Baltasar Gil Imón de la Mota, Manuel Martínez Muro, Ventura Mazarrón y Miguel Picazo Cobobriz. Las dos últimas fincas pertenecían a la antigua Huerta del Bayo.
La finca quedó configurada en forma de hexágono irregular, con una extensión de 13 fanegas, 4 celemines y 160 pies de superficie ó lo que es lo mismo 56.400 metros cuadrados aproximadamente.
La finca, se encontraba junto a la cerca de Felipe IV y el Portillo de Embajadores. Se trataba de un portillo del antiguo Madrid, construido en 1782. La zona, acabaría siendo con el tiempo la actual Glorieta de Embajadores cuando en 1868 fue derribado el Portillo junto con la cerca. El Portillo, era una de las salidas menores de Madrid y su estructura disponía de un único vano construido de ladrillo.
El antiguo propietario Manuel Romero, construyó una casa-palacio  de dos pisos con cubiertas abuhardilladas, realizando importantes obras en la finca, mejoró el acceso de los distintos niveles mediante escaleras, ya que el terreno presenta una considerable pendiente y construyó un jardín geométrico con emparrados, fuentes, y otros accesorios.

Jardines del Casino de la Reina en la actualidad
Hagamos un breve paréntesis en la historia del Casino de la Reina para comentar los avatares de la familia real en estas fechas.
Fernando VII se caso en 1802 con su prima María Antonia de Nápoles, hija de Fernando IV de Nápoles y María Carolina de Austria. María Antonia sufrió dos abortos, y no tubo descendencia, falleció en 1806.
En 1816 Fernando VII, se casó en segundas nupcias con su sobrina Isabel de Braganza, Infanta de Portugal, hija de su hermana mayor Carlota Joaquina y de Juan VI de Portugal. El 21 de Agosto de 1817, dio a luz a una hija María Isabel Luisa que vivió poco más de cuatro meses, falleciendo el 9 de Enero de 1818.
El 25 de Abril de 1818, el Ayuntamiento hace entrega del Casino a la Reina, pero esta poco puede disfrutar de la finca ya que estando nuevamente embarazada, fallece el 26 de Diciembre de 1818 durante el aborto de su segundo hijo.
En 1819 Fernando VII se casó por tercera vez con María Josefa Amalia de Sajonia, hija de Maximiliano de Sajonia y Carolina de Borbón-Parma, falleciendo en 1829 sin tener descendencia.
Finalmente, Fernando VII se casa en 1829 con otra de sus sobrinas, María Cristina de las Dos Sicilias, hija de su hermana menor María Isabel de Borbón y Francisco I de las Dos Sicilias. De este matrimonio surgieron dos hijas: Isabel II, reina de España entre los años 1833-1868 y  Luisa Fernanda, infanta de España, casada con el duque de Montpensier.
Como podemos comprender por lo expuesto en estas líneas, Isabel de Braganza apenas pudo disfrutar de su nueva casa de campo. Fernando VII continuó utilizando la finca para sus correrías nocturnas, hasta que su tercera esposa estropeo los planes del Monarca.
Retornando de nuevo al Casino de la Reina, describiremos brevemente sus características más destacadas.
El edificio principal era el palacio, construido por el Maestro Mayor Antonio López Aguado, (1764-1831) arquitecto neoclásico español. Discípulo de Juan de Villanueva, estudió en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, siendo pensionado para continuar su formación en Italia y en Francia. En 1795 fue nombrado miembro de la Comisión de Arquitectura de la Academia, así como profesor en la misma. En 1799 fue nombrado Teniente Director de Arquitectura y finalmente en 1805 Director de Arquitectura.

Casa-Palacio y jardines
El edificio no destacaba exteriormente, según podemos apreciar es de formas sencillas, se accede por una triple escalinata con barandillas de hierro fundido que aun perduran y rematada por diez bustos de mármol blanco ya desaparecidos. Lo más notable del edificio era su interior destacando una gran sala con zócalos de mármol y el techo pintado por Vicente López además de dos cuadros pintados por Ribera. En su interior destaca también la escalera realizado en hierro forjado.
María Isabel de Braganza realizó mejoras en la casa-palacio continuadas por Fernando VII y su hija Isabel II. Al tratarse de un Real Sitio participaron los mejores artistas de la época, a los ya mencionados Antonio López Aguado Vicente López y Ribera tenemos que añadir al arquitecto Narciso Pascual y Colomer, y el escultor José Tomás.
Los primitivos jardines geométricos, fueron poco a poco transformándose en jardines paisajistas, con paseos curvos y caprichos dignos de admirar a juzgar por las descripciones que hoy día podemos observar en el plano del General Ibáñez de Ibero.

Diseño de los jardines del Casino, según Ibañez de Ibero
Los jardines, disponían de una ría navegable con su correspondiente embarcadero y una isleta ajardinada con un templete que en la parte superior disponía de un cenador.
Las aguas potables venían de la plaza del Progreso hasta una arqueta situada en la calle Lavapiés.
La finca disponía de invernadero y edificio para los empleados a la que llamaban Casa de Familia.
En la fachada sur de la finca, actual Ronda de Toledo se encontraba la entrada principal consistente en una monumental puerta, obra de López Aguado. La puerta de hierro estaba flanqueada por dos pilares de granito cada uno con dos columnas dóricas rematadas por figuras de niños y un jarrón esculpidos por Salvatierra.

Grabado de la puerta principal del Casino, a la derecha el templete del embarcadero
En la parte norte se hallaba la denominada “puerta de carros", entrada de la servidumbre del palacio. Esta puerta se encontraba en la antigua calle del Sol actual calle del Casino.
Todo el recinto estaba salpicado de pequeños edificios, estatuas, bancos, etc., que ya no es posible contemplar.

Que mejor que Mesonero Romanos nos describa el Casino de la Reina:

“Frente de este edificio (Fábrica de Tabacos) y terminando por su derecha la misma calle de Embajadores, está el precioso jardín llamado el Casino de la Reina, que mide nada menos que la considerable extensión de más de 13 fanegas de tierra, y en su centro tiene un lindísimo palacio, decorado con ellas pinturas al fresco y suntuoso adorno de muebles. Este magnífico jardín y mansión Real, una de las más preciadas curiosidades de Madrid, fue conocido en lo antiguo por la Huerta del clérigo Bayo, y adquirido por la villa de Madrid en 1816 para regalarlo a la reina doña María Isabel de Braganza. El principal ingreso a esta Real posesión por la parte de la Ronda consiste en una elegante portada de granito, decorada con dos columnas dóricas a cada lado, con remates y adornos correspondientes y separados por una verja de hierro”.

En los últimos años de reinado de Isabel II el declive del palacio era evidente. En el año 1.867 la reina  donó el Casino al Estado, que en principio lo destinó a albergar el primer Museo Arqueológico Nacional, creado. el 20 de marzo de 1867 por Real Orden e inaugurado el 5 de julio de 1871 por el rey Amadeo de Saboya. El Museo permaneció en el Casino de la Reina, hasta que en julio de 1895 fue trasladado al nuevo edificio del Paseo de Recoletos (actual Biblioteca Nacional).
En otras dependencias del Casino, se instalaron el Gabinete Numismático, las antigüedades de la Biblioteca Nacional y una colección de antigüedades de la Escuela Superior de Diplomacia.
Las pinturas del techo, fueron trasladadas al Museo del Prado, los tapices, lámparas y objetos de valor son guardados en el Palacio Real. En 1885, la entrada principal es trasladada al parque del Retiro y ahora la podemos contemplar en todo su esplendor con el nombre de Puerta de la Independencia, junto a la Puerta de Alcalá.


Detalles de la Puerta de la Independencia
En estas fechas, se prolonga la antigua calle del Sol, hasta Ribera de Curtidores, desapareciendo la Casa de Familia.
Con el traslado del Museo Arqueológico, se decide que la Escuela de Veterinaria se instale en el Casino de la Reina, pero como las instalaciones eran pequeñas, por Real Orden, en 1877, se aprueba la construcción de un nuevo edificio en la esquina de Embajadores con la Glorieta del mismo nombre.
El edificio que podemos contemplar en la actualidad, se construyo en estilo neumudejar por el arquitecto Francisco Jareño, finalizando las obras en 1881. Es un magnifico edificio, pero con su construcción, desaparecieron del Casino de la Reina parte de los jardines, la ría, el embarcadero y el invernadero.
Francisco Jareño, realizó gran número de obras en la ciudad de Madrid entre las que destacaremos:
  • La antigua Casa de la Moneda de la Plaza de Colón.
  • Palacio de Museos, Archivo y Biblioteca Nacionales.
  • Instituto de San Isidro.
  • Instituto Cardenal Cisneros.
  • Tribunal de Cuentas del Reino.
  • Hospital del Niño Jesús.
 
Edificio neomudejar del antiguo Casino de la Reina
          El deterioro de la finca continuó con la construcción de un grupo escolar en la esquina de las calles Ronda de Toledo, Ribera de Curtidores y calle del Casino, desapareciendo otra parte importante de los jardines.
En 1958 se trasladó la Facultad de Veterinaria a la Ciudad Universitaria, dejando libre el edificio de la glorieta de Embajadores, que después de las obras de adaptación, acogió en el año 1961 al Instituto Cervantes para su nueva sede.
A lo largo de su historia, el Casino de la Reina ha estado ocupado no solo por el Museo Arqueológico, la Escuela de Veterinaria, y el Instituto Cervantes, este espacio, ha sido también sede de:
·  El Instituto de Experiencias Agrarias.
·  Colegio de religiosas Hijas de la Caridad.
·  Asilo de Cigarreras.
·  Grupo Escolar Luis Vives.
·  Biblioteca Popular.
·  Escuela de Magisterio Femenino.

En la actualidad, el espacio está abierto a los madrileños, después de una restauración de los jardines, bajo un proyecto de los arquitectos Beatriz Matos Castaño y Alberto Martínez Castillo. Todas las edificaciones añadidas han desaparecido, a excepción del I.E.S. Cervantes y el C.E.I.P. Santa María.

Palacete del Casino de la Reina en la actualidad

 Asimismo permanece de las construcciones originales, una pequeña casa de ladrillo que actualmente está ocupada por el Quiosco del Casino de la Reina.

Casita reconvertida en el Quiosco de la Reina

El palacete después de algunas restauraciones, se ha convertido en Centro de Integración Social del Ayuntamiento.

Junto al palacete, se ha construido un Centro de Día para Mayores inaugurado en 2001.
        Mucho ha cambiado la zona de Embajadores desde los tiempos de esplendor del Casino hasta nuestros días, debemos de tener en cuenta, que el Casino de la Reina, se encontraba en las afueras de Madrid y que una vez derribada la cerca de Felipe IV, se comenzaron a establecer en la zona gentes de condición humilde atraídos por las posibilidades de trabajo, a la sombra de las industrias que se establecieron en la zona como la Fabrica del Gas que permaneció en la zona hasta que en 1967, se trasladó a Manoteras. Destacaremos también  la Fábrica de Cervezas El Águila, en la actualidad es un Centro Cultural y como no, la Fabrica de Tabacos que en la actualidad se está rehabilitado como Centro Cultural.

Para nostálgicos traemos a estas páginas, algunas fotografías de tiempos pasados mezcladas con otras actuales.

Vista aérea de la Glorieta de Embajadores

Glorieta de Embajadores año 2012


Ronda de Toledo y Casino de la Reina


La chimenea como único testigo de la antigua Fábrica del Gas

Vieja estampa de la Glorieta de Embajadores

Detalle de la verja del Casino de la Reina

Detalle del innovador diseño de la valla en la calle del Casino

Fábrica del Gas año 1960


Plaza Campillo Nuevo Mundo año 1900, al fondo podemos observar la chimenea de la Fábrica del Gas.

Edificio de cervezas El Aguila

Barrio chabolista de las Peñuelas principios del Siglo XX, al fondo chimeneas de las distintas industrias establecidas en la zona.

Glorieta de Embajadores año 1956





No queremos abandonar nuestra visita al Barrio sin acercarnos al número 84 de la Calle Embajadores, en este lugar se encuentra uno de esos establecimientos con más solera de Madrid, se trata de la “Freiduría de Gallinejas de Embajadores”.
Entresijos, gallinejas, mollejas y otras exquisiteces, nos esperan siempre que no hagamos ascos a las tripas de cordero.
Las gallinejas clásicas de toda la vida son un producto  de cordero lechal compuesto por el intestino delgado y un trozo de mesenterio (el entresijo), que  contiene una mollejita popularmente llamada "botón".
Cuando se preparan las gallinejas, resultan otros productos originales como los entresijos, los chicharrones, las tiras y los botones. En las casas especializadas, los productos enumerados se suelen servir junto a las mollejas blancas, los zarajos o patatas fritas, componiendo el plato más singular, castizo y emblemático de la gastronomía madrileña.