viernes, 12 de enero de 2018

PLAZA DE FERNANDEZ LADREDA

LEY DE MEMORIA HISTÓRICA 

En cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica aprobada por el Gobierno de Zapatero (Ley 52/2007 de 26 de Diciembre), Ahora Madrid, PSOE y Ciudadanos aprobaron el pasado mes de Abril de 2017 el cambio de nombre a 52 calles madrileñas.
El PP se abstuvo en la votación, alegando que ninguna de las 18 denominaciones propuestas por el Partido Popular había sido aceptada. El PP pretendía recordar a una serie de personas y colectivos como: La fiscal Carmen Tagle, asesinada por ETA, al general republicano Vicente Rojo, Torcuato Fernández Miranda o los  Abogados de Atocha.
Ciudadanos, a pesar de votar a favor, se ha quejado de que de sus 23 alegaciones al cambio de nombre de las calles, 7 no han obtenido respuesta y las otras 16 se han rechazado.
En la actualidad Julio del 2017, el Ayuntamiento de Madrid, dirigido por Manuela Carmena, ha paralizado momentáneamente la sustitución de 52 placas en calles con referencias franquistas, tras recibir seis recursos contencioso-administrativos contra el plan.
La mayoría de los paseantes por las calles de Madrid, desconocen el origen del nombre de las calles, a casi todos nos suenan los nombres de las calles, pero pocos conocen quien se esconde detrás de determinados nombres.

Aprovechando la Ley de Memoria Histórica, realizaremos un pequeño recorrido por algunas de las 52 calles que en breve cambiaran de nombre, conoceremos la historia de las calles, su evolución y trataremos de descubrir el personaje o personajes que dan nombre a la calle en la actualidad y por supuesto intentaremos aclarar quién está detrás del nuevo nombre.

Hoy visitaremos la Plaza de Fernández Ladreda más conocida por Plaza Eliptica y situada en el Distrito de Carabanchel. El distrito, se encuentra situado al Sur de Madrid en la confluencia con el barrio de Usera. Al parecer, el origen del nombre es una derivación “carab” nombre con el que se llamaba al propietario de tierras de cultivo, especialmente el garbanzo.​ 
La primera vez que aparece Carabanchel en los escritos data del año 1181, donde se menciona la venta de la Villa de Carabanchel por parte de sus propietarios Pedro Manrique de Lara y su hermana María por el precio  de 100 maravedíes. El pergamino original se encuentra depositado en el archivo de la catedral de Toledo.

        El actual distrito, está formado los antiguos  municipios de Carabanchel Alto y Carabanchel Bajo, ambos municipios  fueron anexionados a Madrid en 1948 y convertidos en un único distrito denominado Carabanchel.​ Gran parte del término municipal fue propiedad de Eugenia de Montijo, que posteriormente donó los terrenos a órdenes eclesiásticas para que se dedicaran a centros de educación. Posteriormente la mayoría de terrenos fueron urbanizados.
Plaza de Fernández Ladreda en la actualidad, a la izquierda colegio de San Viator


El terreno donde se encuentra situada la Plaza, pertenecía al municipio de Carabanchel Bajo, en el año 1948 pasó a depender administrativamente de Madrid. Por la Plaza, discurría el camino y posteriormente carretera de Madrid a Toledo, que daba comienzo en el  puente de Toledo. El tramo comprendido entre el puente de Toledo y Carabanchel Bajo,  en el año 1928 fue bautizado con el nombre de calle de Antonio Leyva.
La Plaza Elíptica  fue creada como tal en la  década de 1950 a partir del Plan General de Ordenación de Madrid más conocido como Plan Bigador del año 1946 que  preveía la prolongación del paseo de Santa María de la Cabeza hasta su cruce con la carretera de Toledo a través de un nuevo puente que se construiría sobre el Manzanares y denominado puente de Praga, dicho puente fue inaugurado en el año 1952 y desde entonces se convertiría en el puente de entrada a Madrid desde la carretera de Toledo. La plaza Elíptica cambiaría de nombre en el año 1954, año de la muerte del Ministro de Obras Públicas José María Fernández Ladreda.​
Puente de Toledo, comienzo de la antigua carretera de Toledo

La Plaza ha sufrido diversas transformaciones a lo largo de su historia, destacando la llegada de la Línea 6 de Metro  en el año 1981. En 1986  para solucionar los atascos que se generaban en la zona, se construyó un paso subterráneo bajo la Plaza para enlazar directamente la carretera de Toledo con el Paseo  de Santa María de la Cabeza.​
En el año 1998 se abrió la nueva línea 11 de Metro, que unía Plaza Elíptica con Pan Bendito. Entre 2004 y 2007 se construyó un intercambiador subterráneo que sirve de cabecera para múltiples líneas interurbanas de los pueblos de la zona Sur de Madrid.
En la Plaza de Fernández Ladreda confluyen importantes calles como: Marcelo Usera, Avenida de Oporto, Vía Lusitana, Paseo de Santa María de la Cabeza y calle de Antonio Leiva.
En este punto de nuestro recorrido por la Plaza Elíptica, creemos interesante conocer un poco la vida de los personajes que han dado nombre a  algunas de las calles del barrio.

 Marcelo Usera y Sánchez, hijo de Gabriel Usera Jiménez, nació en Madrid en el año 1874. La familia se trasladó   a  Málaga, instalándose en La Caleta barrio costero de Málaga perteneciente a la  Malagueta. En La Caleta, transcurrió la infancia del pequeño Marcelo.
El padre, Gabriel Usera que era Inspector de Ingenieros de Minas fue destinado a Cuba que en esta época seguía perteneciendo a España. En el año 1890 después de desarrollar una gran labor en la isla caribeña, fue ascendido a Inspector General del Cuerpo de Ingenieros, por cuyo motivo tuvo que regresar a España,  falleciendo  a bordo del barco que lo trasladaba.
Fotografía de Marcelo Usera
Marcelo realizó sus estudios universitarios en la  Facultad de Filosofía y Letras.  Con apenas diecinueve años, había terminado las carreras de Filosofía y Letras y Derecho. Marcelo cumplió el Servicio Militar en la Brigada Obrera y Topográfica.
Posteriormente, ingresó en el Colegio Preparatorio Militar de Trujillo y a continuación ingresó en  la Academia de Intervención Militar de Ávila, consiguiendo el grado de alférez en 1902. En el año 1904 se casa con Carmen del Río Fernández y un año después asciende a teniente.
La esposa de Marcelo Usera, había heredado tierras de labor en Madrid y en los pueblos de Carabanchel y Villaverde, Marcelo Usera, como gran emprendedor desarrollo  actividades  en el campo  de la agricultura extensiva y de la ganadería.
En 1912, se celebró  la Exposición Agrícola Ganadera  en el Real Sitio de la Florida, participando Marcelo con una yegua de su propiedad, naciendo un potrillo durante los días de la feria. Esta anécdota fue conocida por Alfonso XIII, que mando llamar a Marcelo para saludarlo. En la recepción, además de como agricultor y ganadero, Marcelo Usera fue presentado como licenciado en Derecho. Marcelo puntualizó que todavía no había obtenido el título por los gastos que conllevaba. El propio Rey corrió con los gastos de la titulación y años después ordenó que se publicase una obra escrita por Marcelo Usera con el título de: “Suministro de los Ejércitos en Operaciones”.
Panificadora año 1930 en la confluencia de Marcelo Usera con Nicolás Sánchez

Como la rentabilidad de las tierras era escasa, Marcelo toma la decisión de urbanizar sus tierras para crear un gran barrio en las afueras de Madrid. El primer paso fue concentrar todas las tierras de su mujer en una misma zona, siendo necesario  permutar terrenos con otros propietarios. Es así como consigue los actuales terrenos que conforman el actual barrio de Usera, dando comienzo a la construcción de las viviendas al comienzo de la década de los años veinte.
Al contrario que el Marqués de Salamanca que construyo un barrio para personas acomodadas, Marcelo Usera a la hora de levantar las viviendas lo hizo pensando en personas de bajo poder adquisitivo.
El nuevo barrio se llamó “La Legión” en reconocimiento de Marcelo Usera al fundador de la Legión, Millan Astray. Las Ordenanzas Municipales de la época, permitían que los vecinos nombrasen a las calles del barrio, de esta forma algunas calles tomaron el nombre de personajes allegados a La Legión como el Teniente Compairet o con los nombres de los miembros de la familia Usera y  trabajadores de la Compañía Inmobiliaria.
Construcción del Colegio San Viator en la Plaza de Férnandez Ladreda año 1961

Amparo Usera, Isabelita Usera, Gabriel Usera, Mariano Usera, Nicolás Usera, Luis Usera, Marina Usera, Gabriel Usera y Antonia Usera son nombres de algunas calles del Distrito, sin olvidar a la calle que lleva el nombre del fundador “Marcelo Usera”.
Mucho ha cambiado la fisonomía del barrio desde su fundación en los años veinte. A principios de este Siglo, Usera se ha convertido en el barrio chino por excelencia, se calcula que cerca de 11.000 ciudadanos chinos residen en el Distrito, formando una comunidad con su propio idioma, costumbres, tradiciones y  negocios.
En el año 1924, Marcelo Usera se retira del ejército con el grado de Teniente Coronel y estando en posesión de la Placa y Cruz de San Hermenegildo.
Al fallecimiento de su mujer Carmen, se casó  con Anita Vindel y Ochoa, no llegando a tener descendencia con ninguna de sus esposas.​
El Colegio Público Marcelo Usera  inaugurado el 14 de abril de 1933, fue una donación realizada por el propio Marcelo Usera, se encuentra en la calle Perales de Tajuña número 1.
Marcelo Usera falleció en Madrid el 28 de Enero de 1955 a la edad de ochenta años.​

Antonio de Leyva, hijo de Juan Martínez de Leiva y de Constanza Hurtado de Mendoza, ambos de procedencia Navarra, nació en el pueblo riojano de Leiva en 1480, otras fuentes indican que nació en un pequeño pueblecito de Navarra. En lo que sí coinciden las distintas fuentes es en el nombre de su progenitor Juan Martínez de Leiva, que a principios del siglo XV había construido un castillo en la villa de Leiva, situado en la provincia de Logroño y muy próxima a  Santo Domingo de la Calzada y  Haro.
Desde joven, se inclinó por la carrera militar y en 1502, tomó parte en la contienda de las Alpujarras, luchando contra los últimos combatientes mudéjares en el reconquistado Reino de Granada.
Un año después, se embarcó en Cartagena al mando de Luis Portocarrero con destino a Calabria en el sur de Italia en apoyo del Gran Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba, que se encontraba luchando contra los franceses  en la guerra de Nápoles.

Continuó luchando contra los franceses en Seminara y más tarde estuvo en Milán y en la campaña de la Provenza en el año 1524.
Fue nombrado gobernador de la ciudad de Pavía, resistiendo el asedio de los ejércitos franceses de Francisco I entre octubre de 1524 y febrero de 1525.
Pavía, escenario de la célebre batalla,  se encuentra situada en el suroeste de la Lombardía, a 35 km al sur de Milán.
Por la defensa de Pavía, se le concedió el gobierno del milanesado y el título de príncipe de Ascoli.
En el año 1525 sucedió a Fernando de Ávalos, marqués de Pescara, como general de los ejércitos imperiales en el ducado de Milán. En el año 1535 a la muerte del último duque de Milán, Francisco II Sforza, el emperador Carlos I en reconocimiento de sus méritos en la defensa de Pavía, designó a Antonio Leyva como gobernador de Milán.
Romería de San Isidro junto al Puente de Toledo año 1906

En 1536, acompañó al emperador durante sus campañas de África contra los turcos. Este mismo año, se reanudan las hostilidades entre Francisco I y Carlos I. Antonio de Leiva se encontraba la mando de las tropas imperiales en Italia, y puso sitio a la plaza de Tossano con 15.000 soldados alemanes, españoles e italianos, rindiéndola  tras un mes de cerco. Después de esta victoria y con el fin de acabar con el ejército francés, Leiva aconsejo al Emperador Carlos I que marchase con las tropas hasta la corte de Francisco I en Paris. En aquella expedición Leiva murió a los 56 años en la localidad de Aix como consecuencia de la gota que padecía desde hacía varios años. El fallecimiento de Antonio de Leiva fue un duro golpe para el propio Carlos I, que le obligó a suspender la campaña militar procediendo a  retirar las tropas de suelo francés en octubre de 1536.
         Antonio de Leiva fue enterrado en la  iglesia de San Dionigi, en Vigevano provincia de Pavía.

         Por último realizaremos un breve recorrido por la vida del personaje que dio nombre a la Plaza.
José María Fernández-Ladreda y Menéndez-Valdés nació en Oviedo el 14 de Marzo de 1885, falleciendo en Siero en 1954.
Hijo de José Fernández Ladreda Miranda, coronel de Artillería y de Clara Menéndez Valdés y Estrada, estudió bachillerato en Oviedo y  en 1903 ingresa siguiendo los pasos de su padre en la Academia de Artillería de Segovia, de la que se graduó en 1908, ​ con el grado de teniente.

Después de diversos destinos acabó en Melilla​ escenario del conflicto militar con las cabilas rifeñas.
En 1910 fue nombrado profesor ayudante de la Academia de Artillería. Participaría en la redacción de varios manuales, que se convirtieron en libros de texto de la Academia.
En 1919 fue pensionado por la Junta de Ampliación de Estudios, para viajar a Estados Unidos y ampliar sus estudios en la sección metalúrgica del National Bureau of Standards y en las  universidades de Columbia y Nueva York. A la vuelta de Estados Unidos, solicitó la excedencia en el Ejército, completando su formación en Francia y Alemania, licenciándose  en Ciencias Químicas en 1924 por la Universidad de Oviedo.
Ese mismo año,  contrajo matrimonio con Carmen García San Miguel y Uría, hija de los marqueses de Teverga.​ En noviembre de 1924 con Primo de Rivera en el poder, fue nombrado alcalde de Oviedo presentando su dimisión en Septiembre de 1926.
En el año 1927 reingresó en el Ejército, con el grado de Comandante, siguiendo con la redacción de varios trabajos sobre química, electroanálisis y metalurgia. En el año 1928 obtuvo el doctorado en Ciencias Químicas​ y publicó “Las propiedades físicas de los latones”.
Con la proclamación de la Segunda República  se encontró nuevamente en situación de excedencia militar. Fuera del ejército se dedicó a la política  participando activamente en la organización asturiana de Acción Popular, que posteriormente sería el núcleo de la CEDA, partido por el que fue elegido diputado por Oviedo en las elecciones de 1933 y 1936.​
Año 1965, tranvía cruzando el Puente de Toledo destino Carabanchel

Fernández-Ladreda con otros políticos asturianos de la CEDA mantuvieron su compromiso para que en España se volviese a instaurar la monarquía. En el año 1934, se puso al frente de la dirección de El Carbayón diario de ideología conservadora. ​
Cuando se produjo el alzamiento militar de 1936, Fernández-Ladreda se encontraba en  Oviedo, posición controlada por el ejército sublevado al mando del general Aranda. Se incorporó a las tropas de Aranda, cuando la ciudad fue sitiada por las tropas y milicias republicanas que intentaban acabar con la sublevación.​ En el transcurso de la Guerra Civil, ocupó diversos cargos como: Director de la Fábrica de armas de A Coruña,​ Jefe de Fabricación de Asturias, impulsando la producción de las minas de carbón,​ también fue  miembro de la Comisión Militar de Incorporación y Movilización Industrial de Asturias.
En 1937 fue ascendido a teniente coronel y en 1939 alcanzando el grado de coronel. ​ En Octubre de 1939, fue nombrado jefe de la Sección de Armamento y Material de la Dirección General de Industrias del Ministerio del Ejército y en 1940, fue nombrado director de la fábrica de armas de La Vega en Oviedo.​
En 1943 es ascendido a general de Brigada del Cuerpo de Ingenieros de Armamento y Construcción del Ejército, también ejerció  como  Inspector de Ingenieros y director de la Escuela Politécnica del Ejército.​
Este mismo año, fue nombrado Procurador en Cortes, por el Jefe del Estado y en Julio de 1945, es nombrado Ministro de Obras Públicas hasta Julio de 1951. Poco tiempo después fue nombrado vicepresidente primero de las Cortes y en 1952 es nombrado director general de Material y Armamento del Ministerio del Ejército y vocal del Patronato Juan de la Cierva perteneciente al CSIC.​
Fue nombrado  hijo predilecto de Asturias, hijo adoptivo de  localidades como: Gijón, Vegadeo, Salas, Segovia, Candás, Logroño o el Grado.​ Asimismo, diversas ciudades pusieron su nombre a calles y plazas. Finalizada la dictadura y al amparo de la Ley de Memoria Histórica, su nombre ha ido desapareciendo de calles y plazas
En Madrid, la Plaza de Fernández-Ladreda recuperará su antiguo nombre de Plaza Elíptica como se ha estado denominando hasta nuestros días.
  


viernes, 8 de septiembre de 2017

LEY DE MEMORIA HISTÓRICA CALLE DEL COMANDANTE ZORITA

En cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica aprobada por el Gobierno de Zapatero (Ley 52/2007 de 26 de Diciembre), Ahora Madrid, PSOE y Ciudadanos aprobaron el pasado mes de Abril el cambio de nombre a 52 calles madrileñas.
El PP se abstuvo en la votación, alegando que ninguna de las 18 denominaciones propuestas por el Partido Popular había sido aceptada. El PP pretendía recordar a una serie de personas y colectivos como: La fiscal Carmen Tagle, asesinada por ETA, al general republicano Vicente Rojo, Torcuato Fernández Miranda o los  Abogados de Atocha.
Ciudadanos, a pesar de votar a favor, se ha quejado de que de sus 23 alegaciones al cambio de nombre de las calles, 7 no han obtenido respuesta y las otras 16 se han rechazado.
En la actualidad Julio del 2017, el Ayuntamiento de Madrid, dirigido por Manuela Carmena, ha paralizado momentáneamente la sustitución de 52 placas en calles con referencias franquistas, tras recibir seis recursos contencioso-administrativos contra el plan.
La mayoría de los paseantes por las calles de Madrid, desconocen el origen del nombre de las calles, a casi todos nos suenan los nombres de las calles, pero pocos conocen quien se esconde detrás de determinados nombres.

Aprovechando la Ley de Memoria Histórica, realizaremos un pequeño recorrido por algunas de las 52 calles que en breve cambiaran de nombre, conoceremos la historia de las calles, su evolución y trataremos de descubrir el personaje o personajes que dan nombre a la calle en la actualidad y por supuesto intentaremos aclarar quién está detrás del nuevo nombre.
Plaza de Bravo Murillo año 1913, en la actualidad Glorieta de Cuatro Caminos

En nuestro recorrido por las calles madrileñas afectadas por la Ley de Memoria Histórica, nos detenemos en la calle del Comandante Zorita, en el Distrito de Tetuán.
El cambio de nombre a la citada calle, ha provocado enfrentamientos, no solo entre oposición y Gobierno Municipal, sino, entre el propio Ayuntamiento y la concejala del distrito Montserrat Galcerán.
El Comisionado para la Memoria Histórica liderado por Paca Sauquillo presentó una alternativa para contentar a todos los grupos políticos y que consiste en cambiar el nombre del Comandante Zorita por “Aviador Zorita”.  Independientemente del acuerdo alcanzado entre los grupos políticos, la concejala del distrito de Tetuán Montserrat Galcerán, sorprendió a su propio grupo al iniciar la tramitación para que Comandante Zorita se convierta finalmente en la calle de Amparo Baró, acogiéndose a la antigua Ley que permitía que los propios Distritos Municipales propusiesen el cambio de los nombres.
Par evitar este tipo de situaciones, el Gobierno Municipal, comunicó la modificación de la ordenanza que regula el cambio de los nombres de las calles de Madrid para que, a partir de su aprobación, todas las modificaciones del callejero afectadas por la Ley de Memoria Histórica tengan que ser ratificadas en pleno municipal.
Plaza de Bravo Murillo antes de la colocación de la fuente, principios del Siglo XX.

La calle del Comandante Zorita futura calle Aviador Zorita, se encuentra situada en el Distrito de Tetuán (Barrio de Cuatro Caminos), comienza en la calle Raimundo Fernández Villaverde y finaliza en la Avenida del General Perón.
En el año 1868 cuando es derribada la cerca de Felipe IV, se trasladaron a la Glorieta de Cuatro Caminos los "fielatos", es decir, las oficinas situadas a la entrada de las poblaciones donde se pagaban los derechos de consumos. Fielato era el nombre que recibían las casetas para el cobro de las tasas municipales. Su nombre oficial era "Estación Sanitaria" porque aparte de recaudar los impuestos, ejercian un control sanitario sobre los alimentos que entraban en las ciudades. En concreto la palabra "Fielato" deriva del fiel de la balanza utilizada para el pesaje.
Las clases más bajas, son desplazas por las clases más pudientes a las afuera de Madrid, formándose barriadas de gente obrera que llegaban a la capital en busca de una forma de ganarse la vida en la construcción y la industria que comenzaba a florecer en los extrarradios  de Madrid.
Uno  de estos barrios fue Cuatro Caminos y el terreno en que se asentaba a mediados del Siglo XIX era un descampado, con algunas viviendas aisladas y fuera del Plan Castro de Ensanche de Madrid.
Entre los años 1875 y 1900, surgen entre la actual calle Orense y Bravo Murillo un agrupamiento de viviendas pertenecientes a distintas promociones sin conexión ninguna entre ellas.
Junto a este conjunto de edificaciones, surgen otro tipo de construcciones formando quintas y huertas arboladas con grandes mansiones que se asentaban en el espacio que hoy ocupa AZCA.
Ya en el Siglo XX, la Administración acogiéndose al Decreto de 9 de Agosto de 1946 acomete una importante remodelación urbanística de la zona situada sobre las actuales calles de General Perón, Comandante Zorita, Infanta Mercedes, Huesca y Orense, con derribo de las viejas viviendas y expropiación forzosa de las fincas afectadas. Como siempre la remodelación de la zona, supone el desplazamiento de la clase obrera menos pudiente y en su lugar el espacio es ocupado por una clase social más alta.
Poco a poco, en la zona y debido a la falta de terreno libre van apareciendo construcciones en altura con torres en la franja de terreno entre Capitán Haya, Comandante Zorita, Orense y General Perón. En este periodo dará comienzo la urbanización de la zona de AZCA.

La que hoy conocemos como Glorieta de Cuatro Caminos centro neurálgico del barrio debe su nombre al cruce de los cuatro caminos o calles que allí concurrían: Camino de Aceiteros (actualmente avenida de la Reina Victoria), la carretera Mala de Francia (actual calle de Bravo Murillo), la calle de los Artistas y la calle de Santa Engracia, que comenzó a urbanizarse en 1859.
Unos años después se urbanizó una nueva vía que se llamó  paseo de Ronda (actual calle de Raimundo Fernández Villaverde).
Nuestra Glorieta, ha recibido diversos nombres a lo largo de su historia, a principios del Siglo XX se la denominó Plaza de Bravo Murillo, pocos años después en 1916 Glorieta de Joaquín Ruiz y en 1931 recibió el nombre de Glorieta del Catorce de Abril. Finalizada la Guerra Civil en el año 1940, recibió el nombre de Glorieta de Cuatro Caminos.
La Glorieta fue el punto de entrada a Madrid de las aguas canalizadas del Canal de Isabel II, en el año 1858.

El gran impulso para el barrio, fue la llegada del Metro el 17 de Octubre de 1919. Los ingenieros Carlos Mendoza, Miguel Otamendi y Antonio González Echarte, para llevar a cabo la construcción de la primera línea de Metro, en 1917 crean con un capital de diez millones de pesetas la  Compañía Metropolitano Alfonso XIII, desarrollando un proyecto de ferrocarril suburbano para la ciudad de Madrid, y con la ayuda del propio Rey, consiguieron que la barriada de Cuatro Caminos, conectase con la Puerta del Sol en pocos minutos.
En  paralelo, en el año 1918  los  socios  José  María Otamendi, Miguel Otamendi, Carlos Mendoza, Antonio González Echarte y el Banco de Vizcaya fundan la Compañía  Urbanizadora  Metropolitana con  el  objetivo  de explotar los  terrenos  situados desde Cuatro Caminos hasta las tapias de  Moncloa.
 La zona, se encontraba llena de infraviviendas y gente muy necesitada. La necesidad de atender gratuitamente a los jornaleros enfermos de Madrid y ante la falta de recursos públicos, llevó a Dolores Romero y Arano, viuda del empresario ferretero Francisco Curiel y Blasi a crear en el año 1906 un Hospital que paliase los problemas de asistencia médica. Para llevar a cabo  su proyecto, crea una sociedad benéfica dedicada a la consagración de San Francisco de Paula.

Para la construcción del Hospital, Dolores Romero solicita a los arquitectos Antonio Palacios y Joaquín Otamendi el diseño del mismo. El Hospital se construirá en una gran manzana casi cuadrada, ubicado en las afueras de Madrid y propiedad de la viuda. El terreno se encontraba en Maudes, un barrio cercano al Hipódromo de la Castellana. La  entrada a la capilla se haría por el Paseo de la Ronda, actual calle de Raimundo Fernández Villaverde.
Entre 1908 y 1916 Joaquín Otamendi y Antonio Palacios llevan a cabo la construcción del Hospital de Jornaleros de Madrid.
Aprovechando la amplitud del espacio, la luz y los vientos saludables de la zona, Palacios y Otamendi diseñan un edificio basado en el modelo de las cárceles españolas y en el esquema tradicional de los hospitales del siglo XVI. El Hospital queda constituido por cuatro naves dispuestas en aspa que giran en torno a un patio con una fuente en el centro, este diseño posibilitaba la iluminación, ventilación y se reducían los recorridos. El Hospital quedaba rodeado por un muro.
En la memoria constructiva se definen cinco tipos diferentes de piedra a utilizar para la construcción: La caliza, el granito, la pizarra, el mármol y la piedra silícea.
En el edificio, todas las piezas pétreas que constituyen el plano principal de las distintas fachadas y los diversos elementos de las mismas, salvo las balaustradas, se realizan en piedra caliza. El muro perimetral y los diversos muros de mampostería de los jardines, están construidos también con piedra caliza. La piedra utilizada procedía de las canteras situadas en las proximidades de Morata de Tajuña, que junto con las canteras de Colmenar de Oreja, han suministrado piedra para gran número de edificios de Madrid.
Los paramentos del edificio se construyen a base de piedras con acabado tosco de las superficies vistas y almohadillado en las superficies de contacto entre piedras, con este sistema de construcción se abarataban en gran medida los materiales.
El granito se empleó para las columnas y escaleras. El granito procedía de la Sierra de Guadarrama, concretamente de las canteras del Berrocal, en las proximidades de Bustarviejo.
La pizarra, solo fue empleada en la cubierta de la iglesia, posiblemente de procedencia gallega debido al amor de Palacios por su tierra y sus recursos naturales.
El mármol se utilizó en los alféizares de la fachada a la calle Maudes y portada principal de la iglesia. El mármol sin poder confirmar, posiblemente procedía de las minas de Macael en Almería.
Para los cimientos, se empleó hormigón de piedra de sílex extraído en la zona de Vicálvaro.

Si observamos la parte superior del edificio, localizaremos paneles cerámicos, que recorren el nivel superior de las fachadas en todo su perímetro, y un mosaico de azulejos, que revisten las enjutas en los arcos de las fachadas.
Los paneles cerámicos están constituidos por azulejos denominados gota de agua de muy diversos colores, enmarcados por un cordón en altorrelieve con una pieza semiesférica en sus esquinas. Palacios, también utilizó esta técnica en la decoración de las fuentes.
Las piezas originales fueron elaboradas por Daniel Zuloaga en San Juan de los Caballeros en la provincia de Segovia, empleando las arcillas rojas de la zona, ricas en óxidos de hierro. Para la restauración del edificio, se utilizaron cerámicas en la localidad de Humanes utilizando barro de Valdemorillo.
La técnica del mosaico de azulejos, fue difundida en España por Gaudí, y consiste en utilizar fragmentos de azulejos cortados irregularmente. Palacios para ahorrar en materiales como era su costumbre, empleó piezas sobrantes de las cerámicas interiores.
El objetivo del Hospital era alojar todos los servicios correspondientes a un hospital de jornaleros, para 150 camas, en que éstos recibirían la medicación y cuidados necesarios desde su ingreso hasta su completa recuperación.
El Hospital incluía la iglesia y dependencias de la comunidad, el pabellón médico-administrativo y de servicios generales, los cuatro pabellones de enfermos con sus anejos, el pabellón de aislamiento, la sala de reconocimiento y pequeñas operaciones, las galerías de comunicación y escalera, y el depósito de cadáveres y autopsias.
Los patios y jardines hacían del conjunto un lugar agradable, lo que aportaba unos reconfortantes efectos terapéuticos en los enfermos. A los patios se añaden las galerías de comunicación completamente abiertas, con objeto de favorecer la ventilación.
Finaliza su construcción en 1916, entra en funcionamiento en 1917 administrado por la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios. En 1918 recibe el premio del Ayuntamiento y en 1924 la administración del Hospital se adjudica a las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paul.

El Hospital es incautado por las Milicias Populares el verano de 1936 para cubrir las necesidades sanitarias de la Guerra Civil. Durante la contienda, recibe el nombre de Sanatorio de Milicias Populares y funciona como hospital de sangre. En 1939 se convierte en Hospital Militar de Urgencias, debido a la destrucción del hospital de Carabanchel.
En los sesenta comienza el declive del Hospital, cerrándose en 1970 ante la imposibilidad de la Fundación para su reactivación, y comienza entonces inexorablemente su decadencia y abandono.
El abandono convirtió el inmueble en un almacén de chatarreros y lugar donde se refugiaban los marginados. Esta situación provocó su rápido deterioro. En el Plan de Reforma Interior del Antiguo Ensanche de 1972, el Hospital es catalogado como edificio o conjunto arquitectónico a conservar, acogiendo su primera protección como Bien Cultural y Arquitectónico.
En 1974 el patronato de la fundación declara que no dispone de medios económicos para la rehabilitación, defendiendo que al estar declarado Bien de Interés Arquitectónico no podía ser vendido ni derruido. En 1976, la Dirección General de Patrimonio incoa un expediente para declarar el edificio Monumento Histórico Artístico.
Se suceden varios expedientes a favor y en contra de la conservación del edificio hasta que en el año 1979 es declarado Monumento Histórico Artístico de carácter nacional imposibilitando su demolición. Con el lema “Salvad Maudes”, surge una fuerte movilización vecinal, que apoya la conservación del inmueble.
La Comunidad de Madrid compra en 1984 el inmueble por 234 millones de pesetas, para la instalación de la nueva Consejería de Política Territorial de la Comunidad de Madrid. La iglesia y sus dependencias quedaron excluidas de la compra y hoy en día siguen perteneciendo a la Fundación.

Se acometen las obras de rehabilitación y restauración del edificio para su nueva configuración como sede administrativa. Las intervenciones cuidaron los aspectos originales más representativos, se respetó el contorno del edificio, la unión espacial de las antiguas salas de enfermos y su relación con galerías y jardines.
La rehabilitación del conjunto es llevada a cabo por un equipo de expertos dirigido por Fernando de Castro López Villarino. Las labores para rescatar el conjunto, fueron de diversa índole. Por un lado la contaminación atmosférica del tráfico viario de la zona, así como del incremento de la actividad industrial, causaron el deterioro de las piedras.
El 23 de septiembre de 1986 se produce la reapertura del edificio como Consejería de Política Territorial de la Comunidad Autónoma de Madrid, posteriormente dedicado a ser lugar para la Consejería de Obras Públicas, Urbanismo y Transporte. La rehabilitación del edificio superó el doble del coste de compra. Ya en el año 1997 el conjunto fue incluido en el catálogo de edificios protegidos con el grado de protección especial en el Plan General de Ordenación Urbana de Madrid, de esta forma se salvaba de posibles reformas que afectaran a sus valores históricos y artísticos.
Las labores de conservación no acabaron en estas fechas, ha sido necesarias labores de limpieza de fachadas a lo largo de los años para conservar el edificio y que finalizaron en 2008.
Desde sus inicios el Hospital disponía de una Iglesia aneja. Por orden expresa de la viuda Dolores Romero Arano, Palacios diseña una Iglesia en el interior del recinto. Se accede a la misma por el Paseo de Ronda actual Raimundo Fernández Villaverde.
Destacan las vidrieras policromas de la capilla, elaboradas por la prestigiosa casa Maumejean.
Edificios Géminis, ocupando el espacio que en su día perteneció a la Colonia Maudes.

En la barriada de  Cuatro Caminos y Tetuán, desde antiguo se situaron pequeños talleres y establecimientos industriales, en el período 1944-1959 se produce un incremento cuantitativo con la creación de una zona industrial en las inmediaciones de la calle de Lérida con fábricas que ocupaban  manzanas enteras. Esta situación, propició la expansión de Cuatro Caminos con el incremento de población que llegaba en busca de trabajo.

Como ya hemos indicado, el antiguo Hospital de Jornaleros, se construyó en las inmediaciones de Maudes que fue una aldea madrileña, perteneciente al municipio de Chamartín de la Rosa.
Publicidad de la Colonia Maudes año 1931, remarcado en rojo Glorieta 14 de Abril

Al Sur del Hospital, estuvo la colonia de casas baratas de Maudes, construida en los primeros años de la década de los treinta entre Raimundo Fernández Villaverde, Alenza, Maudes y Alonso Cano. Eran edificaciones de tres plantas, con jardín  y calles interiores para una cooperativa de Ayudantes de Ingeniería y Arquitectura. Desapareció en fases sucesivas en los años setenta y ochenta para levantar los edificios Géminis.
Si observamos el cartel publicitario de la Colonia, todavía la Glorieta de Cuatro Caminos se denominaba Glorieta de 14 de Abril.

Si pensamos que el tema de la especulación del suelo es un tema de nuestros día estamos muy equivocados, recordar que la Inmobiliaria Metropolitana había adquirido terrenos en la zona del actual Cuatro Caminos en los arrabales de Madrid, pero ojo, la primera Línea de Metro llegó a Cuatro Caminos en 1919.
En 1919 la Compañía Urbanizadora Metropolitana, propietaria asimismo, del Ferrocarril Metropolitano de Madrid, planificó una operación urbanística de claro carácter especulativo que consiguió del Ayuntamiento el permiso de sobrepasar las alturas máximas contempladas en las ordenanzas del Plan Castro, debido a su situación limítrofe. En la zona se comenzaron a edificar bloques de viviendas de hasta 25 metros.
Una de las construcciones emblemáticas de la Compañía Urbanizadora Metropolitana en la zona, fue la construcción entre 1919 y 1923, de una serie de bloques denominados Titanic, en memoria del famoso buque hundido en 1912.
Esta versión  del Titanic la compone una gran mole de diez casas conocida bajo el mismo nombre e inspirada en el poderoso perfil de aquel navío. A 35 metros de altura, los áticos de sus diez casas de once plantas imitan a las chimeneas del trasatlántico y la manzana toda ella comparte con aquel enorme buque su majestuoso porte, desplegado a lo largo de una línea de cornisa de más de 200 metros, sobre la avenida de la Reina Victoria.
Como si se tratara del famoso buque, el Titanic madrileño, no ha podido resistir intacto el paso de los años. Ya ha desaparecido su famosa sala de baile que se encontraba en el centro de la manzana. Tenía 32 metros en su fachada y contuvo el teatro Roncero y, durante setenta años, el Cine Metropolitano, transformado posteriormente en sala de bodas y banquetes, Lord Winston. La sala, llegó a tener 1.500 localidades y varios escenarios entre sótano y terraza.
Su derribo fue impugnado por el Colegio Oficial de Arquitectos, que consideraba cualquier modificación de la estructura o la morfología del Titanic una agresión contra la historia de la arquitectura madrileña, pero todo en vano, parte de su estructura sucumbió igualmente ante la especulación del terreno y ahora podemos observar la silueta de un Hotel bastante integrado en el conjunto de los Titanic.

Junto al actual Paseo de la Castellana, comenzó a surgir el complejo AZCA.  (Asociación Mixta de Compensación de la Manzana A de la Zona Comercial de la Avenida del Generalísimo) (actual Paseo de la Castellana). Sobre un solar rectangular de 19 hectáreas de superficie  entre las calles de Raimundo Fernández Villaverde, Orense, General Perón y el Paseo de la Castellana, se proyectó este macro proyecto​.
Año 1960, espacio que ocuparía el complejo AZCA.

En el año 1946, el gobierno de Franco da la  aprobación definitiva al Plan General de Ordenación Urbana de Madrid para construir un nuevo modelo de ciudad. El estudio es encargado al urbanista donostiarra Pedro Bigador Lasarte
Dentro de  las actuaciones que proponía el Plan Bigador se encontraba el espacio AZCA, se pretendía construir una inmensa manzana de oficinas basada en la construcción de tres anillos soterrados para la circulación rodada y aparcamientos para coches y dos niveles, en superficie, para el movimiento  peatonal. Además contaría con una gran estación ferroviaria y equipamientos culturales como un teatro de la ópera, una biblioteca y un jardín botánico, que nunca llegaron a construirse.
Vieja imagen de Madrid antes de la construcción de AZCA 

Los años pasan y en 1954 se convoca un concurso internacional para la ordenación de AZCA. El concurso lo gana el arquitecto gerundense Antonio Perpiñá  Sebriá que presentó un proyecto inspirado en el Rockefeller Center de Nueva York.
Continúan los cambios en el proyecto original aprobándose definitivamente en el año 1964 por la Comisión de Planeamiento y Coordinación del Área Metropolitana de Madrid. Poco a poco comienzan a levantarse edificios de viviendas, oficinas y locales comerciales.
Las viviendas se construyen en la calle de Orense, y los edificios comerciales y de oficinas se sitúan en las vías perimetrales restantes, quedando el espacio central, previsto en principio para situar el Teatro de la Ópera. Por problemas económicos y esperando una revalorización de los terrenos, los propietarios tuvieron parada la edificación durante cerca de 18 años. Las obras se relanzaron definitivamente en los años setenta del pasado Siglo siempre gracias a las aportaciones de entidades financieras y bancarias.
Complejo AZCA, fotografía propiedad del Idealista.com

Con el transcurso de los años, no solo no se construyeron ni el teatro, ni el jardín botánico ni la biblioteca, la zona comenzó a degradarse, locales comerciales cerrados, abundan las discotecas, peleas nocturnas, tráfico de drogas, mendicidad, etc, etc.
En la manzana, hay unos 4,5 millones de metros cuadrados de oficinas, se calcula que viven cerca de 1800 vecinos, la zona da trabajo a  unos 27 000 trabajadores y por ella circulan habitualmente  unas  100. 000 personas. En los últimos años se han presentado distintos proyectos para revitalizar la zona y actualmente tanto los edificios como las zonas públicas están siendo renovadas.
En AZCA, destacan poderosamente edificios como son: Edificio BBVA, Torre Europa y Torre Picasso.
El edificio BBVA, ha dejado de ser la sede de la entidad bancaria, siendo adquirido por GMP que ha realizado un gran transformación interior para conseguir nuevos inquilinos. El BBVA, ha trasladado sus oficinas a las Tablas después de adquirir unos terrenos al propio grupo GMP. Curiosamente el BBVA, se mantiene como inquilino en las últimas cinco plantas de su antigua sede. 
Torre Europa, propiedad del Grupo Infinorsa, está siendo transformada para conseguir nuevos clientes después de la marcha de la consultora KPMG. 
Torre Picasso, en la actualidad es propiedad de Amancio Ortega, que adquirió el inmueble a Fomento de Construcciones y Contratas. El edificio fue proyectado por el arquitecto estadounidense Minoru Yamasaki, arquitecto del desaparecido World Trade Center de Nueva York. Después de la última remodelación, el interior de la Torre Picasso dispone de espacios inteligentes dotados con la más alta tecnología y aprovechamiento del espacio. 

Ya conocemos la historia del barrio y sus construcciones más emblemáticas y por tanto, ahora comienza la labor de descubrir quien fue nuestro protagonista: 
Demetrio Zorita Alonso nació en Ponferrada en el año 1917. Fechas anteriores al comienzo de la Guerra Civil con 18 años  se estaba preparando para ingresar en la Escuela de Ingenieros de Caminos.
El comienzo de la guerra le sorprende de vacaciones en León, mientras que su familia se encontraba  en Madrid. Demetrio permanece en León y nueve meses después del inicio de la contienda se incorpora al bando sublevado ingresando como soldado voluntario el 13 de abril de 1937 en el Regimiento de Infantería, combatiendo en el sector de La Robla en el Frente de León.
Destinado al Frente Norte, el 28 de abril es enviado para proteger la plaza de Guernica, y pocos días después, su batallón es enviado al Frente de Vizcaya.
En septiembre es destinado a la Plana Mayor del Primer Batallón, estacionado en el Frente de León y  a finales de octubre es seleccionado para realizar el curso de Piloto de avión.
Se incorpora a la Base Aérea de Tablada, en Sevilla y aprovechando sus conocimientos de alemán, es enviado a realizar el curso de pilotos en Alemania a finales de 1937. Regresa en Julio de 1938 a España con el  título de Piloto Militar de Aeroplano y con el grado de Alférez provisional de Aviación.
El 8 de agosto de 1938 realiza su primera misión de guerra, en el Frente de Andalucía.
Zorita junto a su avión

Al finalizar la contienda se le atribuyen más de 400 horas de vuelo y 119 servicios de guerra, habiendo participado en 7 combates aéreos.
En agosto de 1939 es destinado al 21º Grupo de Caza ubicado en Getafe, y en septiembre asciende a Teniente Provisional.
El 22 de junio de 1941, el Ejército Alemán invade la Unión Soviética y Franco toma la decisión de enviar una división de voluntarios con el nombre de “División Azul” para luchar contra Stalin, devolviendo el apoyo de Hitler mientras mantenía a España en su estatus de neutralidad.
El Ejército del Aire crea una escuadrilla de pilotos de caza voluntarios, “Escuadrilla Azul”, para combatir en el Frente Ruso al lado de la Luftwaffe alemana. Se calcula que el  85% de los hombres con la  cualificación de pilotos de la Fuerza Aérea española, se ofrecieron voluntarios.
En Julio de 1941, los pilotos seleccionados entre los que se encontraba Zorita, después de realizar practicas con el avión Me-109 de la Luftwaffe, parten hacia Alemania, a la escuela de caza de la Luftwaffe de Werneuchen, para continuar con el periodo de prácticas.
A finales de Agosto de 1941, Zorita entre en combate en el frente ruso, incorporado a una escuadrilla alemana.
Calle Zorita en la actualidad

El 28 de agosto se reincorpora a Werneuchen junto a sus compañeros, permaneciendo en la escuela de caza hasta el 4 de octubre que vuelve a entrar en combate en el frente ruso. En los meses siguientes, realiza diversas incursiones de guerra y el 6 de diciembre es nombrado Teniente Profesional de la Escala del Aire, pasando a depender administrativamente del 21º Grupo de Caza de Getafe.
El día 12 de diciembre de 1941, la escuadrilla de Zorita se repliega a la retaguardia y no vuelven a entrar en combate. En Marzo de 1942, la escuadrilla es repatriada a España.
De regreso a España, es nombrado capitán continuando con su formación como aviador en Sevilla, Getafe, Gran Canaria o Torrejón de Ardoz.  En los años 50 viaja a Francia para perfeccionar su pilotaje, el 5 de Marzo de 1954  en la base de Marignon, Zorita se subió a un monoplaza MD-452 “Mystére II”, alcanzando los 1.100 kilómetros por hora y convirtiéndose en el primer español en superar la barrera del sonido.
A su regreso a España, es recibido como un héroe y entre otros reconocimientos a nivel nacional, ciudades como Madrid, León y Ponferrada  le conceden el nombre de una calle.
AZCA, Plaza de Picasso, foto realizada por Metro Centric

El 27 de noviembre de 1956, volando con una avioneta Derroitine sobre el espacio de Torrejón de Ardoz, el aparato se estrelló contra la pista causando la muerte del piloto.
Como reconocimiento a su brillante historial como aviador, le fue concedida la Medalla Aérea, siendo ascendido a título póstumo a Teniente General.
La polémica suscitada por el cambio de nombre de la calle, viene de lejos, ya en tiempos de Enrique Tierno Galván como Alcalde de Madrid, se trató la retirada, pero el propio Alcalde reconoció  que el nombre de Comandante Zorita  no debía retirarse  porque fue su vuelo “supersónico” el que justificó su concesión.
Otro de los argumentos esgrimidos para el cambio de nombre, es acusar a Zorita de ser un militar sublevado contra la República, a pesar de que tenía solo 19 años cuando estalló la Guerra Civil y no era militar.
Zorita, también es acusado de participar en el bombardeo de Guernica, circunstancia que no fue posible ya que el bombardeo de Guernica se realizó en la primavera de 1937, fechas en que Zorita estaba incorporado en el regimiento de infantería y no había iniciado las prácticas de piloto, prácticas que inicio en Octubre del mismo año.
En el supuesto de que se cumplan los deseos del Comisionado para la Memoria Histórica, el Comandante Zorita no perderá su calle, aunque tendrá que acostumbrarse al ligero cambio en su denominación.